LA VILLA 25 de MAYO, su iglesia y el patrimonio social

Por Museólogo Rubén Darío ROMANI.
Especial para Diario LOS ANDES. 5 de mayo de 1999.

iglesia del Carmen de La Villa 25.jpg

Con motivo de los requerimientos del sector eclesial de la antigua sede departamental de San Rafael manifestados a este diario el domingo 2 de mayo para lograr recursos  que permitan terminar la restauración de la Iglesia inaugurada en 1879 y basado en la opinión personal dada respecto de las anteriores gestiones culturales del Municipio cabe hacer algunas aclaraciones.

Es necesario contar con la mayor información disponible para que los lectores no especializados en el tema valoren en su justo punto las afirmaciones vertidas.

Cabe recordar que la Iglesia Parroquial Nuestra Sra. del Carmen, de la Villa 25 de Mayo, fue declarada “Monumento Histórico Provincial” el 3 de julio de 1989 (Gobernación Llaver), también como “Patrimonio Cultural Departamental” por Resolución 177/93 del Intendente RUSSO.

Ante las promesas de Reparación Histórica para la Villa, con inauguración de proyectos de barrios imaginarios y otros adelantos socioeconómicos similares durante la gestión de Bordón, quedó la sensación de que en cultura se había prometido poco, por lo que los proyectos culturales sobre la antigua capital sureña recién empezaban a ‘florecer’.

La ley de declaración de monumento provincial a la capilla involucraba al gobierno provincial en la restauración y puesta en valor de la misma, en el marco de ideas de recuperación patrimonial más integrales que unieran proyectos aislados en un programa coordinado.

Las sucesivas visitas de ex Directores de Patrimonio Provincial y funcionarios de la Comisión Nacional, dejaron la sensación de nuevas promesas vacías, empero algunas de ellas concluyeron en la entrega de la custodia del Fuerte al Municipio, la licitación y construcción de la Defensa aluvional y unas exiguas partidas para iniciar la restauración de la Capilla.

La Villa 25 de Mayo constituye el Núcleo fundacional del Sur Mendocino a partir de la confluencia conflictiva del hombre nativo americano y la corriente colonizadora hispánica. A lo largo del primer siglo de vida y alrededor de su Fuerte (1805/1905) se irá produciendo la integración de la producción y la milicia participando de la ocupación del territorio indio durante la Campaña al Desierto y con el aporte de un permanente movimiento migratorio que conformará el primer núcleo urbano de cultura criolla.

Durante ese siglo el poblamiento de la Villa histórica sufrió altibajos con ciclos de expansión y depresión hasta acaecer su desjerarquización como capital departamental frente a la pujanza de las colonias (Francesa, Española, Italiana) desarrolladas en la planicie circunvecina con sus innovaciones productivas abandonando el modelo ganadero latifundista y la obtención del final de la línea férrea en la colonia Francesa.

La recuperación de “Villas Históricas” se enmarcaba en programas promovidos por las Naciones Unidas para el Decenio de la Cultura, década de los 80, dentro de las cuáles se consideró el caso de Villa Atuel, con un proyecto de Rehabilitación Integral que no se sabe qué resultados y beneficios tuvo para aquella comunidad. De todas maneras, filosóficamente interesa saber que toda Rehabilitación busca integrar conjuntos de acciones coherentes de valores ambientales, edilicios, funcionales y paisajísticos con el fin de lograr una mejora en la calidad de vida de la población local.

Fin loable sin duda, pero que en el caso de la Villa 25 de Mayo, se produce la excepción que ridiculiza la teoría y las buenas intenciones. Esos años y los recientes han sido de una paupérrima gestión cultural en el Municipio sureño, solamente motorizados aquellos proyectos que el populismo vernáculo y un nacionalismo hueco de provincia pudieran apropiar para sus fines.

Tan mezquino resulta el balance que los ciudadanos de la región debieran exigir una rendición de cuentas para conocer el apoyo real de la Comisión Nacional de Monumentos, de la Dirección de Patrimonio de la Provincia y la propia inversión del Municipio, detallando los montos y responsables de ejecución y las obras realmente concretadas, a los fines de justipreciar responsabilidades y acciones reales.

En 1993 el Intendente RUSSO nuevamente, declara a la Villa 25 de Mayo como ‘PATRIMONIO HISTORICO AMBIENTAL del DEPARTAMENTO” en la consideración de su carácter de ‘sitio fundacional’ encomendando a la Dirección Municipal de Cultura a coordinar y poner en marcha el Proyecto de Recuperación Patrimonial y puesta en valor de la Villa y adyacencias, enviando notificación a las secretarías de Obras y Servicios Públicos, Hacienda y Administración.

Esta declaración vino a ser un EPITAFIO, un símbolo de la incapacidad de gestión administrativa de los valores sociales inherentes al patrimonio público de una comunidad, nuevamente burlada en su buena fe por un DECLARACIONISMO sin consecuencias, porque las ideas de “Recuperación de la Historia Comunitaria, revalorización del patrimonio ambiental del Oasis de la Villa 25 de Mayo y la promoción de proyectos socioculturales turísticos como alternativas de desarrollo desde y para la comunidad del lugar” entre otras,siguen siendo aspiraciones en papel.

El área Municipal de Cultura, en 1993,  se impuso un plan de trabajo que no cumplió, pero cuya lectura alumbra ideas ni mejores ni peores que otras,  pero que sería bueno repensar con los propios interesados y los organismos que debieron ‘funcionar’ en su momento. Algunas de ellas son:

– Conformación de un Ente Promotor Comunitario  y de un Equipo Asesor Municipal, con integración de los niveles Provincial y Nacional.

– Reconsideración de Proyectos y Convenios preexistentes.

– Elaboración de Programas tendientes a cumplir los objetivos previstos, como un Inventario de recursos naturales y culturales, un programa de Acciones legislativas en el ámbito municipal, provincial y nacional, la inserción del Proyecto en programas de desarrollo socioculturales nacionales, provinciales e internacionales.

– Programa donde se elabore un código de planeamiento que considere usos del suelo del casco histórico, conservación del paisaje urbano y tipologías de viviendas.

–Elaboración de pautas de ordenamiento, restauración, protección y conservación del patrimonio histórico local.

No podemos ser ingenuos con el manejo subrepticio y politizado de la memoria de la comunidad, no podemos considerar el patrimonio religioso por sobre todo otro tipo de patrimonio sino su consideración en el contexto integral de comunidades pluriétnicas y multiculturales como lo son las nuestras.

Las necesidades y exigencias de la comunidad en el contexto socioeconómico brutal en que estamos no permiten expresiones tibias o justificaciones en la falta de presupuesto para las obras concretas en el terreno de la cultura sin establecer prioridades de acción, mucho menos ante la manifiesta falta de ética pública en el incumplimiento de las obligaciones asumidas para con ese distrito.

No podemos soportar más que los funcionarios de cualquier nivel estatal se sucedan unos a otros, aumentando el archivo de las Declaraciones Patrimoniales mientras los referentes de la memoria vayan desapareciendo, como los negativos de las fotografías de Juan PI o las de Eliseo MIRI que cubre los 50 años más importantes de la vida del surmendocino, o el antiguo Hotel EL INDIO de la misma Villa, o que el Fuerte no tenga responsables idóneos de su conservación y uso social, o que el patrimonio forestal y la identidad que reflejan desaparezcan sin criterios de renovación, o que finalmente, durante 20 años se ocupe espacio de diarios y radios reclamando por obras que no se terminan y planes que no se cumplen.

Anhelamos poder ponernos de acuerdo en que el patrimonio cultural de los mendocinos se basa fundamentalmente en procesos sociales, en actores sociales concretos, en personas con sus historias de vidas entretejidas en placer y también en grandes sufrimientos, y no solamente en una visión elitista y anquilosada de la historia mortuoria acumulada en los museos como supermercados donde ir a encontrar un trozo de identidad perdida.

Sería posible entonces tener una mirada despejada de los intereses de poder político, profesional y  personal y concretar acciones de verdadera identidad cultural que reúnan el cuerpo social e histórico de  nuestras comunidades en un fin de siglo que nos pasa por encima con el retorno paradójico de la falsa elección entre ‘un modelo de progreso’ que ignora la identidad local y el angustiante y cotidiano atraso de nuestras instituciones supuestas ‘administradoras’ de la cultura.-

 

 

 

 

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Salvar la memoria fotográfica de un pueblo convertido en ciudad

(Publicado originalmente 16 mayo 1999: Contra el olvido, fotos de Eliseo Miri. Diario UNO, Mendoza. Suplemento El Altillo, pág. 3.)
 Salvar la memoria fotográfica de un pueblo convertido en ciudad
Primer voto femenino, San Rafael, Mendoza

Don Eliseo Miri, murió el 5 de julio de 1995, tenía 72 años. El no pudo conocer a don Juan Pi (pionero fotógrafo de la Colonia Francesa, luego ciudad de San Rafael, fines del s. XIX), pues era oriundo de Pergamino y Ilegó aquí en el año 1947, siete años después de la muerte de Pi.

En Pergamino, donde había nacido, el 28 de Diciembre de 1923, trabajó en el diario “La Opinión” de Enrique Benini. Uno de sus compañeros de trabajo fue Cacho Bonardo, que es posible que aún viva. Miri trabajó en ese diario desde 1939 a 1940. En el año 1942 trabaja en el diario “El Tiempo” con Domingo Dinubila y José. Chavero (sobrino de Atahualpa Yupanqui).

Desfile del ejercito

En el año 1943 trabaja por unos meses en el diario “La Calle” de Rio IV, Córdoba, pero luego vuelve a Pergamino y continua en “La Opinión” y también acompaña a dos de sus hermanos, Helios y Homero, músicos de la orquesta “América” de Pergamino, en función de animador y presentador.

Y es entonces en el año 1947 cuando llega Eliseo Miri a San Rafael y comienza a trabajar en el diario “El Comercio”, de Servando Butti y su hijo Manuel Butti.

Eliseo Miri conocía el trabajo de Fotograbado, que enseña a su hermano Helios, y serán luego sus hermanos los que continúen trabajando en el diario El Comercio, mientras que en el año 1951, Eliseo deja de trabajar en relación de dependencia con este diario y la hace ya como Free Lance hasta presumiblemente el año 1969.

Por lo que observo en sus negativos, el no usaba flash para “matar las sombras” en exteriores ni tampoco fotómetro, lo que en la práctica significaba revelar siempre un poco de más “por las dudas”, no obstante, estas ópticas llamadas “blandas” daban a los viejos negativos de nitrato, casi siempre sobre revelados, una asombrosa calidad de copia.

También he pensado que el tono amarillento de aquellos negativos de nitrato, hace mucho a la disminución del contraste, que a simple vista parece mucho mayor.

 

Un alto en la cosecha...
Un alto en la cosecha…

 

En 1970 E. Miri se casa con Elsa Sánchez, a quien Eliseo enseñaría fotografía y sobre todo el trabajo de laboratorio, que ellos realizan en su propia casa. En 1971 nace su hija Elsa Sonia y en 1973 su hijo Eliseo Valentín

El apellido Miri, parece venir de Turquia. Los padres de Eliseo fueron: Valentín Miri y Carmela Gullo y tuvieron 9 hijos Nando, Viejito, Tito, Eliseo, Helios, Homero, Nata, Lita y Ada. Elisa trabajó siempre con cámaras Leica, la más antigua es una Leica 1A, y después M2 y M3, la ampliadora era marca Leitz.

Eliseo MIRI era un hombre ordenado y limpio en su trabajo, yo lo conocí en los años 70 y él era un enamorado de la óptica Leitz y por supuesto de la tecnología alemana en estas lides, como la mayoría de los viejos fotógrafos.

(1) Carlos BREGA, Conservador de Fotografía, San Rafael-Mendoza.

Cuando la memoria demuele los olvidos… (2

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Existen momentos fundacionales en la vida de los pueblos y en las de las personas, rara vez son coincidentes a no ser que las instituciones del poder ‘inventen la historia’ como un hecho congelado. Lo más usual es el entrecruce de vidas y acontecimientos en una trama cuyas claves nos está vedado conocer totalmente.

En estas nuestras vidas, por obra de otras vidas y por los testimonios materiales de la cultura, vamos encontrando y reviviendo fragmentos que conforman un rompecabezas de la vida social de una comunidad y arman pequeñas claves de entendimiento sensible y racional de la historia profunda de una comunidad humana en un tiempo y geografía particulares.

Dice el escritor Oscar TIZON:
“Amamos cuatro o cinco imágenes, no más caben en nuestra memoria. Paradigmas o visiones del paraíso, todas. Yo recuerdo un río saltando entre las piedras, espumoso, bajo un cielo muy bajo. Recuerdo una voz llamándome. Una pequeña capilla semiderruida camino de Santiago. Entre esas dos imágenes se encauzo mi vida.”

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Ricardo BALBIN en un mitin en la ciudad de San Rafael

‘EL COMERCIO’ constituyó el único Diario producido localmente en la comunidad sureña por varias décadas, precisamente las décadas de su paso de pueblo de agricultores a sociedad semi industrial en el centro sur de Mendoza.

El archivo fotográfico resultante de las actividades de Eliseo Miri en el Diario EL COMERCIO de San Rafael, constituye una de esas raras oportunidades que la conciencia histórica de una comunidad encuentra como para justificar su paso por la historia.

Ello, siempre y cuando, la sensibilidad y formación intelectual de sus miembros y/o la sanidad de sus instituciones culturales le permitan enfocar con éxito el salvataje de esos testimonios materiales y su inserción en los procesos educativos y artísticos contemporáneos, tema por resolver después de este artículo.

Miles de vidas e historias emergentes de cada fotograma van construyendo a veces por sí mismos, otras mediante la confrontación con otras memorias, como las orales de los propios protagonistas y la documentación escrita que podamos reunir, un irrepetible mosaico que expresa mucho más de nuestras identidades que esos discursos rimbombantes (a veces muy ‘bombantes’) con los que los guardianes de la historia nos han querido insertar en una memoria hecha a medida del ejercicio autoritario del poder en la Argentina.

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Justamente para desandar ese camino de ‘memoria forzada’ y para hacer realidad la promesa del encuentro con lo que le es propio, la comunidad de San Rafael y la de toda la provincia por necesaria pertenencia histórica, tienen la oportunidad de salvar mediante la limpieza, copia y almacenaje en adecuadas condiciones ambientales, más de 100.000 testimonios fotográficos que el cariño y respeto profesional de la familia MIRI hacia su autor, han traído hasta el presente.

Como toda acción de cultura no oficial (sea cual fuere la oficialidad del momento frente a los 40 años de testimonios…), este proyecto carece actualmente de la atención de los responsables teóricos del patrimonio cultural de nuestros pueblos.
Estas observaciones son un llamado de atención y un pedido de apoyo concreto hacia los sectores de la comunidad que entienden sin ambages ni cálculos redituarios que la memoria social iconográfica no nos pertenece a nosotros, nos viene de un pasado muy reciente, sorprendente, mágico y doloroso a la vez, que es necesario reconstituir para entregarlo a las generaciones futuras, que cabe decirlo ya están aquí con nosotros.

Como individuos, atesoramos esas pocas imágenes fundantes de las que habla Tizón, pero como sociedad, no podemos permitir la pérdida de ninguna de estas fotografías, porque no nos cabe a nosotros decidir qué parte de estas miles de vidas cotidianas y sucesos sociopolíticos y económicos que registra la colección MIRI tienen que salvarse de la destrucción sino por el contrario, tenemos que esforzarnos en ‘reverdecer’ la memoria social como un bien del patrimonio colectivo.-

Por Rubén D. ROMANI, Museólogo, Mendoza.

Fuente:nuevoimaginario.wordpress.com

Publicado originalmente en imaginario.org.ar en Mayo de 1999.

Cristóbal Eliseo Miri, fotógrafo de provincia (1)

DESCUBRIR LO QUE TENEMOS A MANO: Museos mendocinos

23 abril         El placer de descubrir. Diario UNO, Mendoza. Suplemento El Altillo, pág. 3.

Por Museólogo Rubén Darío ROMANI, responsable del área Documentación Cultural del Sistema de Información del IPC

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Todos los años, por invitación del Consejo Internacional de Museos, organismo independiente que representa a la comunidad museística del mundo, se celebra el Día Internacional de los Museos, con numerosas exposiciones y las puertas abiertas de los museos que adhieren como una invitación a compartir la celebración con sus trabajadores.

Este año El Día Internacional del Museo 1999 tiene como lema Museos: el placer de descubrir, según la propuesta ICOM, una organización no gubernamental fundada en 1948 y asociada a la Unesco, que se estructura en 114 comités nacionales y 25 internacionales.

 

Además del natural impacto que representa que los museos abran sus puertas gratuitamente ese día, se aprovecha para promover la creatividad de la gestión y apelar a la comunidad en un diálogo que profundice la mirada sobre la identidad propia, que siempre irá de la mano con la reflexión y cultivo de la aceptación y convivencia con la cultura de los otros, los diferentes.

En una comunidad multicultural como la nuestra por la inserción de las migraciones poblacionales, no queda duda que pensar en el otro es pensar en nosotros mismos, como trama compuesta por un tejido cultural muy diverso.

 

Algunas experiencias de esta celebración son por ej., la del Museo Pablo Serrano, de Zaragoza, España donde los alumnos de 6º curso del Colegio Británico dirigieron el Museo durante ese día, encargándose de desempeñar todas las funciones necesarias para la buena marcha del Museo. Con esa iniciativa, se pretendía que los escolares comprendieran que un museo no son solamente las salas de exposiciones. Experiencias similares se desarrollan para que se produzca un acercamiento distinto al Museo, lúdico y participativo, compartido por padres e hijos.

 

También los diarios colaboran con la difusión, como el diario español EL PAIS que ha sacado a doble página un listado de los principales museos y muestras de arte del mundo que ya están  accesibles en Internet, aunque también en CD ROM y, desde luego en la realidad física de los edificios o exposiciones, con lo cual el impacto de visitantes se acrecienta. Esta tarea la ha desarrollado el Instituto Provincial de la Cultura habilitando en el PIC la lista completa de los museos de la provincia, cuya síntesis ofrecemos aquí.

 

Durante el último decenio, la mayoría de las celebraciones del Día Internacional de los Museos se han focalizado en conmemorar en todo el mundo y en los museos asociados eventos que favorezcan el reconocimiento y preservación de las identidades minoritarias, afectadas por el peligro del genocidio o limpieza étnica, que las guerras vigentes muestran como tarea humanitaria inconclusa a fines del XX.

 

Cabe la esperanza de que el continuo acercamiento de la población a las propuestas museográficas en cada región de Mendoza contribuyan a conocernos mejor y vincular el placer de la visita con la integración de los saberes populares, artísticos y científico-técnicos que los objetos culturales emiten a la mirada curiosa, crítica y entusiasta de un visitante activo.-

 

Museos, lo que se dice museos…

Julio de 2008 :: Por Fausto J. Alfonso.
Insert “Revista Don Marlon” en Plano Azul.

Si hilamos fino, Mendoza carece de museos. Aún cuando un centenar de espacios ostenta ese rótulo, ninguno reúne el perfil de lo que se entiende por museo ni cumple con las funciones de éste. Desprotegidos legal y económicamente, los seudomuseos tampoco fueron integrados al presunto boom del turismo provincial.
O sea, todo mal.

 

El Consejo Internacional de Museos (ICOM) es una órgano que funciona desde mediados del siglo XX y que depende de la UNESCO. El párrafo 1, del artículo 2 de su estatuto, dice, clarito-clarito, que un museo es “una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, difunde y expone los testimonios materiales del hombre y su entorno para la educación y el deleite del público que lo visita”.

Un registro informal ha determinado que en Mendoza existe un centenar de museos, de los cuales 30 responden al perfil de lo que tradicionalmente un ciudadano común entiende por museo, pero ninguno de esos ni de los restantes 70 reúne las condiciones necesarias como para siquiera aproximarse a la definición del ICOM. ¿Qué falta para que esto ocurra? Prácticamente, de todo. Pero vamos por parte.

Desde hace un buen tiempo se viene trabajando en una Red de Museos y en su correspondiente Ley. El museólogo Rubén Romani ha participado activamente en este proyecto que desde setiembre se encuentra en la Comisión de Cultura del Senado, pero por el cual muy pocos se preocupan, incluídos los responsables de museos importantes. Romani, egresado de la Universidad Nacional de La Plata, es uno de los tres museólogos que hay en toda Mendoza y sus artículos y opiniones que abogan por una mejor situación de los museos mendocinos se han difundido por distintos medios.

“Los museos deben ser entendidos como teatros de emociones, que impacten la sensibilidad para poder recordar y atesorar”, sostiene Romani.

– ¿Qué les está faltando a los museos mendocinos?

– Los museos son un servicio de identidad y deben proveer experiencias. Nuestros museos deberían reflejar la sociedad multicultural en la que estamos, con acentos especiales -en nuestro caso- en lo indígena y lo latinoamericano, cosa que no se hace. En nuestros museos se han impuesto posiciones muy personalistas. En lo científico, no hay una transferencia seria. En los museos de ciencias naturales la parte científica no se cumple; sólo se ha copiado la cáscara de los grandes museos. Además, no se fijan días y horarios concretos de atención; no se adquieren nuevas colecciones, no se hace difusión, no hay programas pedagógicos ni tampoco estudios del público. Estudios que deberían hacerse antes, durante y después de la visita al museo. También falta una política de seguridad, tema en el que parece que ahora se va a trabajar. Y definir los alcances de los museos. Es decir, qué es un museo regional, nacional, etcétera.

– ¿Por qué cobrar entrada en un museo público?

– La falta de políticas de ingresos lleva a cobrar, si no, no se pueden mantener con los escasos presupuestos. Soy partidario de que no se cobre entrada, pero que el público tenga la posibilidad de adquirir productos hechos por el museo o por terceros. Recuerdos de tipo institucional; libros, catálogos, dvds, videos, investigaciones… Es decir, que invierta en algo que se pueda llevar. Pero en Mendoza eso no ocurre.

– Un espacio donde están a la venta las obras que se exponen, ¿puede ser considerado museo?

– Eso es tarea de las galerías de arte, que no son museos.

– ¿Hoy cualquiera puede abrir un espacio y autodenominarlo museo?

– Al no haber una legislación precisa, sí. Sólo está legislado lo relacionado con piezas arqueológicas. Salvo eso, se puede abrir un museo sobre cualquier tema sin mayores inconvenientes. De hecho, es preocupante la falta de idoneidad con que se crean espacios. Instituciones privadas o bodegas que no cumplen normas y no terminan por completar aquel paradigma del ICOM sobre el concepto de qué es un museo.

– ¿El Museo de Chacras es un museo?

– Aunque en su página fundamenta el porqué de la denominación museo, se trata en realidad de un centro cultural de muy buen nivel y con buena comunicación.

– ¿Qué museo mendocino se acerca más a lo que estipula el ICOM?

– Podría ser el Museo de Historia Natural de San Rafael, que en los últimos diez años ha reconvertido su planta profesional y tiene investigación de alto nivel. Es reconocido a nivel país. No obstante, está retrasado en su gestión, ha perdido su parte botánica, ha sufrido robos…

– ¿Qué pasa con el Moyano?

– Se ha anquilosado en su perfil de investigación del territorio. La política estatal no ha cubierto ese aspecto. Y no está en el edificio más apropiado para un museo. Ahora parece que va a estar cerrado todo el año, por reparaciones. No es fácil ni bueno cerrar un museo, menos por mucho tiempo, porque las colecciones siguen necesitando control climático, conservación…

– ¿Cómo ves al MMAMM?

– Es uno de los mejores en lo artístico, pero también tiene problemas edilicios; y el cambio continuo de autoridades y la falta de un plan han ido desdibujando su perfil. Un museo exitoso creo que es el Killca. Arrancó con su propia colección de notables y ha ido incorporando arte argentino contemporáneo.

– ¿Y el ECA?

– Es una sala de exposiciones, como la UTN.

– ¿Cuáles sitios naturales o monumentos nacionales que estén en Mendoza se acercan a la definición del ICOM y cuáles no?

– Las casas Giol y Gargantini, en Maipú, podrían ser. La reserva provincial La Payunia, no, porque no está consolidado el proceso de atención al público, por ejemplo. El Volcán Tupungato y Puente del Inca, tampoco.

Para el especialista, los museos deben ser parte de una “política cultural”, algo que a los mendocinos se les debe desde décadas. Nuestros museos carecen de planes estratégicos; no generan puestos en investigación y no adquieren colecciones. Tres aspectos suficientes como para prestigiar a quienes alguna vez decidan ponerlos en práctica y encarar, de ese modo, una política cultural.

Ciertamente, a la dejadez oficial se suma la poca participación de la sociedad civil, y la falta de fundaciones y de aportes privados, algo que en los países desarrollados se ha transformado en el motor de estas instituciones.

Para colmo de males, nuestros aspirantes a museos han sido totalmente marginados de las estrategias aplicadas ante el supuesto boom turístico que atraviesa la provincia. Esas mismas que hablaban de la integración entre turismo y cultura.

Alcances de la definición

La definición de museo del ICOM, citada en el cuerpo central de esta nota, alcanza a las instituciones tradicionalmente denominadas así, pero también a:

* sitios y monumentos naturales, arqueológicos y etnográficos, y sitios y monumentos históricos de carácter museológico que adquieran, conserven y difundan la prueba material de los pueblos y su entorno.
* instituciones que conserven colecciones y exhiban ejemplares vivos de vegetales y animales, como los jardines botánicos y zoológicos, acuarios y viveros.
* centros cinetíficos y planteriaums.
* institutos de conservación y galerías de exposición que dependan de bibliotecas y centros de archivos.
* parques naturales.
* organizaciones nacionales, regionales o locales de museos, las administraciones públicas encargadas de museos, de acuerdo con la definición anterior.
* instituciones y organizaciones sin fines de lucro que realicen actividades de investigación, educación, formación, documentación y de otro tipo relacionadas con los museos y la museología.
* cualquier otra institución que, a juicio del Consejo Ejecutivo, previo dictamen del Comité Consultivo, reúna algunas o todas las características del museo o que ofrezca a los museos y a los profesionales de museo los medios para realizar investigaciones en los campos de la museología, la educación o la formación.
* centros culturales dedicados a la conservación, continuidad y gestión no lucrativas de los recursos del patrimonio viviente.

En la base, el coleccionismo

“Si no hay objeto, no hay museo”, precisa Rubén Romani. Y es que en la base de los museos y la museología descansa nada menos que el coleccionismo, relación esencial, mágica y fetichista del hombre con los objetos. “La aparición de los museos supone la profesionalización del coleccionismo; de esa práctica que consiste en acumular, seleccionar y jerarquizar”.

A lo largo de la historia, el coleccionismo se mostró bajo diversos rostros. En principio estuvo ligado al culto de lo bello y lo caro, como las colecciones forjadas bajo el amparo y gusto de los reyes. En otro momento, fueron las guerras las que determinaron que robarle las pertenencias al enemigo, era robarle su esencia, sus bienes más preciados. Botines que se tradujeron en nuevas colecciones. Mientras, lo raro, lo exótico, lo grotesco y hasta lo horrendo derivó en los gabinetes de curiosidades, antecedentes ciertos del museo. Así, el deseo de acumular con singularidad fue creciendo a la par del desarrollo de la curiosidad del mundo.

“Fueron los franceses quienes abrieron los tesoros reales al público -cuenta Romani-, procurando la educación del gusto de la plebe y marcando de ese modo el nacimiento de los museos”.

Los museos de Europa, Estados Unidos, Oriente y Africa poseen marcadas diferencias en cuanto a su relación con el público, sus políticas y sus colecciones. Argentina se inspiró en el modelo europeo, sobre todo en el francés, para llevar adelante los suyos de ciencias naturales y de bellas artes.

El sumumm

El museo más grande del mundo es el Hermitage de San Petersburgo, ex Palacio de Invierno en el que se regocijaban los zares. Cuenta con 33 salones enormes, que sirvieron de set para el film El arca rusa, de Aleksandr Sokurov. En la película, el autor de Madre e hijo repasa 200 años de historia rusa, sin respetar la cronología y en una sola toma de 95 minutos. De paso, reflexiona sobre el arte y los artistas. Imperdible. Nosotros, ¿podremos hacer aunque sea un corto en el Fader, ahora que Gutiérrez Zaldívar no nos ve?

GUARDIANES DEL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD Día Internacional de los Museos

En asamblea del ICOM se instituye el 18 de mayo con el propósito de crear conciencia sobre su relevante papel en la sociedad.

Diario EL SOL. 13 de Mayo de 2010

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Por: Mónica Andrea Helou cultura@elsoldiario.com.ar

 

Emulados por las nuevas tecnologías y vapuleados por políticas que los olvidan, estos guardianes de la cultura persisten en su tarea gracias al amor y el profesionalismo de las personas que trabajan en ellos, a pesar de las dificultades que enfrentan y de las desventajas frente a las diversas formas de acceso al conocimiento. Con motivo del Día Internacional, El Sol dialogó con el museólogo mendocino Rubén Romani, quien refirió: “Hace 34 años, en una Conferencia General del Consejo Internacional de Museos (ICOM) en Leningrado se instauró el Día Internacional de los Museos cada 18 de mayo con el propósito de crear conciencia de su relevante papel en la sociedad. Cada año se propone un lema para tematizar el festejo y el de este año es ‘Los museos para la armonía social”.

Situación en la provincia. Romani participa en el programa Red de Museos de Mendoza, de la Secretaría de Cultura, una opción organizativa de ciertas necesidades en común de los museos mendocinos, pero, según relató “la falta de apoyo verdadero del Gobierno provincial a la cultura la está haciendo morir y es sincero decir también que los propios profesionales y empleados de museos no ponen mucho empeño en que la Red funcione”. Así se evidencia que, por más que dependen del Estado, este no se ocupa demasiado o en un nivel acorde a la importancia que dicen que tienen estas instituciones, “por ejemplo, el gobernador acaba de repetir, por segundo año consecutivo, que va a arreglar el museo Moyano, la vergüenza es que lo prometió en el discurso legislativo de 2009 y no lo hizo y ningún periodismo, cultural o político, toma nota de estas cosas”, acotó Romani. Y añadió: “La Red existe por resolución del Ministerio de Turismo y Cultura pero no logra consolidarse. En tres años se concretaron proyectos por $300.000 y se capacitó a 350 personas, se creó la Guía Digital de Museos de Mendoza y varias cosas más, pero no tenemos financiamiento, no existimos en el presupuesto de la Secretaría de Cultura, y la ley se ha dejado de lado. La provincia tiene sus museos con expresiones presupuestarias ínfimas, se cubren salarios pero las plantas de personal son mínimas, y los municipios tienen sus museos pero la situación es similar”. El especialista recordó que “hace tres años que el proyecto de Red de Museos con un fondo de un millón de pesos para mejoras en los museos duerme en la Legislatura”, por eso consideró que “la riqueza museológica de Mendoza necesita una verdadera revolución administrativa”.

Formadores de identidad. Es complejo que los museos provinciales logren llevar a cabo esta función si no hay programas que fomenten que el público viva el museo como un sitio de importancia. Para Romani, “las escuelas podrían nutrirse mucho de los museos locales, pero hay un gran desfasaje en términos operativos e interinstitucionales que atentan contra un funcionamiento fluido y que los chicos arrastren incluso a sus familias a retornar al museo. Humberto Lagiglia dio un gran ejemplo de lo que implica organizar un Club Científico con chicos y adolescentes en un museo, generó vocaciones por la ciencia y un interés comunitario real”. Aun así, en ocasiones, pequeños museos logran su cometido si se administran con seriedad ya que se convierten en “espacios genuinos para conocer la autenticidad de la cultura local, lo original, lo irrepetible, como el Museo Ferroviario Alejandrino Alfonso, en Las Compuertas, Luján, dos piecitas de la vieja estación de tren y un espíritu vivo, Don Néstor Flores, quien con su palabra, su experiencia de vida, su calidez, te embruja y hace inolvidable la visita, y allí no hay cartelería moderna ni luces de neón”, destacó.

Museos y bicentenario. En tiempos de revisión como lo son estas fechas patrias que se aproximan Romani sostiene que “los museos deben y pueden aportar al dialogo entre culturas, entre tiempos diferentes, entre lenguajes y pueden ser centros culturales de creatividad y ejercicio de derechos ciudadanos”. “Todo eso aporta a la armonía social pero puedo entrever, por conversaciones con colegas, que no hay mucho espíritu ni de Bicentenario ni de Día de los Museos, hay mucha pasividad, frustración y desencanto. La Revolución de Mayo nació con diversas energías en su interior. Los principios de la autonomía hicieron estallar una Patria Grande posible, pero en 200 años, los conflictos por la independencia económica y la ciudadanía para todos siguen muy vigentes”, analizó. Ante la importancia de que los museos vuelvan a ser un lugar de encuentro del hombre con su historia, señaló: “Debemos ser capaces de mostrar la diversidad, los principios en pugna, las cosmovisiones y permitir que cada visitante, desde su identidad, engarce con nuestro discurso y salga del museo no satisfecho consigo mismo, sino enriquecido con más humanidad. Si asiste a un museo arqueológico que aprenda a reconocer la diversidad de culturas indígenas, no sólo la huarpe para Mendoza, sino la puelche, la pehuenche y sepa ver en la sociedad contemporánea las herencias de esos pueblos. Si va uno de historia, que valore el tiempo colonial, que vea los emergentes de un nuevo modelo de sociedad en las búsquedas de los liberales y que no juegue a aceptar la dicotomía unitario-federal sin profundizar en los monstruos y héroes de cada facción. Tenemos todos los días y en todas las épocas que enseñar a domesticar al depredador que todos llevamos dentro. Esto lo hacen la cultura, el arte, la curiosidad científica y su introspección del universo, no la economía de mercado”.

 

Link: https://www.elsol.com.ar/dia-internacional-de-los-museos.html

Imaginario, el museo (Resguardo de la memoria colectiva)

Diario EL SOL, Mendoza- 4 de febrero de 2010.
Resguardo de la memoria colectiva

Imaginario, el museo

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Como una isla en medio de un océano, este rincón virtual se yergue en la web para ofrecer un sitio de deleite, reflexión y contacto con el quehacer cultural de nuestra época.

 

Si de descubrir mundos fascinantes se trata, la navegación por internet es una de las mayores posibilidades de concretarlo. Así como quien halla un nueva dimensión “al internarse en el ropero”, el navegante curioso puede encontrar Imaginario, Museo virtual del realismo fantástico de América latina. Un tesoro que Rubén Romani, un sanrafaelino comprometido de verdad con la cultura colectiva, resguarda del olvido y comparte con el universo. El creador de Imaginario cuenta de qué se trata este sitio.

¿Cómo surge la idea de crear este museo virtual? Desde antes de iniciar estudios de museología, yo tenía vínculos estrechos con la literatura pero estaba totalmente insatisfecho con los modos de la literatura institucional y obviamente me interesaba algo más que escribir a solas y para mí mismo, en un diálogo solipsista con los literatos que uno va eligiendo a lo largo de la vida. Ese interés en, digamos, la palabra social, y la construcción dialogada de la palabra, fuera prosa, poema, historia, relato, me llevó a pergeñar un proyecto desde el museo pero que impugnaba al museo estático y con la palabra y la historia, pero impugnando los roles elitistas de historiadores y letrados. De allí a la experiencia de la palabra en el formato primordial en que lo viven los niños, fue fácil relativamente vincular ambos mundos. Pero, también fracasó la instancia institucional. Durante 10 años recopilé esa palabra comunitaria, popular, provisoria, diversa y la Municipalidad de San Rafael y la entonces Subsecretaría Provincial de Cultura nunca cumplieron con devolver la palabra prestada por esos niños y adultos en formato de libro. Entonces apareció internet, me tiré de cabeza, podíamos lanzar las palabras como botellas en un mar digital. Presenté el proyecto al Fondo Nacional de las Artes, gané el subsidio y avanzamos con montar los libros que el Estado no publicó, en formato digital.

¿Quiénes participan en la elaboración de Imaginario y actualizan la página? Imaginario digital fue construido a pulmón, con la ayuda de algunos amigos informáticos. La necesidad, hereje ella, me obligó a capacitarme en lo básico de la edición web y, ciertamente, no es lo destacable del sitio, hasta ahora, que con más ayuda, le incorporamos un motor de blog y de a poco reformularé algunas secciones, ya que Imaginario abre muchas puertas a muchos contenidos, y es algo caótico navegar, pero así son los siete mares.


¿Cuánto tiempo le dedicás? ¿Te trae rédito económico?  No tiene rédito, nunca logré formar la red social de amigos hacedores culturales, a los que les proponía hacerles sus páginas personales en la sección Vecindario. La idea era, a cambio de unos pesos, para pagar el hosting, pero he demostrado ser muy mal vendedor de ilusiones y de espacio en la web. De todos modos, hoy hay una nueva revolución informacional y aparecieron herramientas que ha provocado el Bing Bang de las subjetividades y las redes sociales, por eso decidí reflotar y remozar el sitio en busca de nuevos lectores de sus contenidos locales y no locales.

¿A qué se refiere eso del “realismo fantástico de América latina”? A que nuestra literatura fantástica en realidad es un reflejo pálido del realismo fantástico en que vivimos, y no quiero decir con “fantástico” que es chévere, placentero o tremendo. Nuestra realidad es tan real que excede y supera la fantasía, con todos los matices de espanto y de amor que conviven en nuestra cultura latinoamericana y, en particular, en nuestro “kaos argentum”. Hoy escuchaba de algunos periodistas que son tantas las cosas que nos suceden cada día, que 1 año en Argentina equivale a 2, 3 o más de sucesos de otros países.


¿Qué respuesta has obtenido de la gente que lo visita? En los primeros años, hasta el 2003, fue fantástico, me integré a redes de cuentacuentos y mitólogos de Iberoamérica, cuando viajé a España compartí con ellos casa, pan y parranda; el diálogo virtual devino vida plena, y eso es tremendamente hermoso por inesperado, pero, a la vez, uno siembra pensando en ese tipo de cosecha, la que a veces no nos damos entre comprovincianos, entre los que parece más fácil envidiarnos, maltratarnos y ser despectivos por la sola facilidad de la contingencia de vivir cerca unos de otros.


¿Qué expectativas cubriste y cuáles no? He fallado en constituir un grupo cultural que mantuviera ese ida y vuelta entre lo virtual y lo real social, pero bueno, la vida me pasó por encima como las olas a un pésimo surfista y, tragando arena y con rollitos en la panza, sigo aportando a la utopía de comunicar realidades no visibles, por inciertas o invisibles, ocultas a los ojos de los ciudadanos conformistas y de los gobiernos que han corrompido la democracia cultural.


En el apartado Baúl de Mitos hay una convocatoria ¿de qué se trata? Que está abierta a los aportes del lector, del navegante. Porque al leer hay un estímulo a recordar y buscamos la retroalimentación de las memorias colectivas.


En la sección Vecinos creás una comunidad de amigos ¿quién puede estar allí? ¿Seguís sumando gente? Justo es lo más débil, no continúo agregando amigos porque ahora hay mejores herramientas y yo mismo participo en algunas como Facebook o el portal mendocino PuraCultura.


¿Qué tipos de material subís a Imaginario, cuál es el criterio de selección? Este es un desafío, trabajo con mi intuición y criterio, pero debo reorganizar un modo editorial que no aumente el caos de contenidos en el frágil y aparente orden, aunque, tal vez, prefiera seguir mi intuición un tiempo más. Y, decididamente espero los comentarios de los navegantes, aunque son un poco reacios a opinar, prefiero que entren y degusten y, si lo desean, que escriban, pero no es el objetivo bloguear todo el tiempo, sino, fundamentalmente, conformar un museo de esta época, necesariamente fragmentario, arbitrario, abierto, mestizo, pasional. El tiempo se devora la actualidad, en internet también, Imaginario es un híbrido tecnológico, y quisiera poder transmitir las sensaciones de la edad de piedra y el futuro que no conocemos, pero que no pinta muy bien para varias partes de la humanidad.

¿Qué se considera patrimonio y qué pretendes aportar a su cuidado y conservación desde la página? Exige una larga consideración la respuesta, y no quiero pontificar ni predicar, lo que sí pienso es que el patrimonio, como lo conocemos, está en manos de gente con poca formación y nula visión, que repetimos lo heredado sin hacer preguntas, y todo aquello que no permite hacer preguntas, sólo admite la pasividad de obedecer, adorar y callar, entonces no cuenten conmigo, entonces no me representa ni lo siento mío. Apuesto a aportar herramientas para preguntar, pensar en conjunto, profesionalizar la mirada sobre las políticas públicas, que no es secreto que no existen.


Tenés estadísticas de las visitas, además, ¿podés saber el perfil de los visitantes?  En 10 años alcancé 60.000 visitas y en este último mes, con la renovación y un poco de promoción en Facebook, creo que llegaré de mil a 1.500 visitas mensuales, que para el tipo de sitio es mucho, aunque ¡no tengo idea de qué hace la gente con lo que encuentra!

¿Proyectos a partir del blog ? Por ahora retornar a una serie de publicaciones en papel de selección de contenidos para trabajar en escuelas o para libre lectura, ya que, como Charly, yo me siento cómodo “yendo del bits al libro”, y viceversa. Además, hay una enorme brecha digital espejo de la social, ¿no?, por lo cual no dejo de ser consciente de que esta nota va a ser más leída por la gente que el mejor relato de la página web, pero no me pierde medir cantidad sino alcanzar calidad de comunicación.

Los hijos del Futre

Diario LOS ANDES, Jueves, 26 de septiembre de 2002.

Con sus desaciertos, los funcionarios del Legislativo y los de Cultura parecen herederos de aquel ser sin cabeza, tanto que asustan con su sola presencia.

Por Rubén Darío Romani

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Para los mendocinos, al menos los del norte provincial, la idea del mito del Futre se asocia a personajes sin cabeza que deambulan entre los vivos. Entre sus señas particulares las versiones van matizando de lo jocoso a lo trágico, sea por la elegancia de su vestimenta, desusada para aquella y esta época, como por los motivos de la perdida fisiológica (un asunto de polleras en Puente del Inca) como por su función equívoca (pagador de los patrones imperialistas) en tanto se asocia a la paga el amor-odio de la esclavitud laboral en la alta montaña.

El Futre: leyenda que habría tenido origen en Puente del Inca, Mendoza. Fantasma de un inglés que viste frac (en Cuyo se llama Futre a todo elegante, emparentándose con los “lechuguinos” chilenos) y que se perdió para siempre en la montaña tras haber dilapidado su capital en el casino del hotel que funcionaba en aquella localidad mendocina.

En Chile, Futre es también todo “afuerino”, en especial los que le quitan el trabajo a los habitantes nativos de una comunidad. En ambos casos la ausencia de cabeza remite a otros mitos intercontinentales, pasando del jinete sin cabeza, ahora con pedigrí hollywoodense, como por el cura sin cabeza de Colombia y Venezuela, entre otros.

Pero vayamos al grano, lo que queremos explotar de esta fecunda metáfora cultural es este hecho de la pérdida de cabeza, la elegancia descomunal, el miedo pavoroso que sus apariciones provocan, y la sospecha de estar en medio de la relación de explotación mercantilista, el nexo entre los hombres del verdadero poder y los simples y pobres mortales de la tierra.

En estos días en que ni en el zoo Mendoza quieren aceptar la instalación de la Sala de Sesiones Legislativa y que ya decidieron ocupar el espacio del ECA mientras gastan nuevos miles de pesos en arreglar su Palacete frente a Plaza Independencia, se me vino a la cabeza precisamente, la imagen de que estos funcionarios del Poder Legislativo, tanto como los de la cultura del Ejecutivo, no sean sino los herederos de una filiación antropomorfa hasta ahora no revelada y que como aquel sin cabeza, solo asustan y horrorizan con su presencia.

Es que tanto desacierto en el cumplimiento de su deber social de representar y garantizar el sentir de la comunidad en sus valores socioculturales, la falta de control de los actos de la administración cultural que ahora fortuita e interesadamente por su sobrevivencia, aparecen como enfrentados, no puede menos que ser asociada a gente que ha perdido la cabeza y el corazón por una causa espuria.

Quienes ahora se ofenden por las opiniones en contrario a que la Legislatura se apropie de edificios con un definido destino patrimonial y cultural, son los mismos que han guardado silencio ante la perversión de los compromisos de la Alianza gubernamental en el campo de la política cultural. Ahora se sienten abandonados y despreciados por sus pares corporativos de la Subsecretaría, que no han temblado en quitarle a la comunidad más de 1 millón de pesos-dólares, destinados al Fondo de la Cultura.

Unos y otros son encarnación del mito, herederos generacionales de la incapacidad de pensar en la gente, de oírla, de hablar su idioma, espantos vivos, cómplices ambos, hijos del Futre…

Sin que se haya resuelto aún, hace más de un año se denunciaba el incumplimiento de funciones del Fondo de la Cultura, la falta de participación y de planificación en la cultura, la improvisación que llevaba a los empleados de edificio en edificio, y hace más de 2 años que la principal ley de cultura no se reglamenta. Las comisiones legislativas encargadas de supervisar la gestión cultural poco y nada han hecho para merecer el respeto de la comunidad.

Se equivocan los legisladores si 50 personas abrazando el espacio cultural le parecen pocas y reinciden en la ocupación del edificio del ECA mudando improvisadamente, entre otras cosas, el valioso patrimonio de la biblioteca legislativa sin haber estudiado un destino definitivo.

Se equivoca la comunidad en esperar respuesta de quienes son socios en la mediocridad administrativa de una de las peores gestiones culturales desde la recuperación de la democracia. Se equivocan los hacedores culturales que esperan todo de sus delegados institucionales y no participan en la defensa de los espacios que usufructúan.

Nos equivocamos todos en defender los espacios sin pensar en los modelos de gestión, sin las exigencias de hacer verdadera cultura para la gente de toda la provincia y no sólo para el microcentro de Mendoza.

Se equivoca la comunidad artística en reclamar parcialmente por sus privilegios de clase sin profundizar su compromiso con la institucionalidad democrática total de la sociedad. Han preferido interesadamente el autocratismo de los funcionarios de donde suelen llover ayudas y contratos a una gestión comprometida en la democratización y descentralización cultural de la sociedad, dejando morir sus espacios de decisión y opinión en el Consejo Asesor de Cultura que se inició con el Instituto de la Cultura, en el modelo participativo y mejorable del Consejo del Fondo de la Cultura, en los municipios y su Consejo Regional y en sus propias asociaciones no-gubernamentales donde la queja permanente es la escasa participación de los asociados.

Si la Legislatura quiere sanar las heridas con la comunidad cultural, además de subsanar las que le ha provocado al cuerpo social en todos los demás temas, y que se expresan en la demanda de renovación total de quienes dicen representarnos, tendría que sentarse a debatir un proyecto de mediano plazo en el cual, ante la emergencia habitacional, se comprometieran en un plazo no mayor a 180 días a desocupar totalmente el ECA porque han resuelto de manera integral su problema edilicio.

El futrismo legislativo se cae a pedazos sobre las bancas, la millonaria refacción de mármoles y dorados se cae a pedazos, la tierra inquieta está dando los golpes que la comunidad no puede propinarles.

Aunque a la cultura independiente y crítica le cueste otras décadas de lucha porque ya perdimos la oportunidad de elegir a nuestros funcionarios y estamos en manos de campeones de la democracia formal que lograron la perversión del discurso de la cultura alejándonos de las necesidades de nuestros comprovincianos.

Nos puede ocurrir que una mañana intentemos peinarnos y no podamos vernos en el espejo, ya descabezados y descorazonados, y salgamos a provocar el horror repetido de la autocensura corriendo despavoridos por las calles de una ciudad desierta que no quiso abrazar a su patrimonio, a su cultura, y a sus propios ciudadanos hundidos en la desesperanza y la miseria.

Por Rubén Darío Romani

Museólogo

Debate público en el día de los museos

Diario LOS ANDES, Viernes, 18 de mayo de 2001.
Con una mesa redonda a cargo de profesionales, se discutirá sus políticas y el patrimonio; el lugar que ocupan en la provincia; y la relación con la gente y su público

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El importante rol que cumplen los museos para la conservación del patrimonio natural y cultural de la tierra y su vinculación con el público, serán los motivos convocantes para celebrar el Día Internacional de los Museos. Para ello, se han previsto para mañana una serie de actividades que contarán con una mesa redonda a cargo de profesionales, donde se discutirá sus políticas y el patrimonio; el lugar que ocupan en la provincia; y la relación con la gente y su público. Desde la institución ubicada en el Parque Mariano Moreno, sus investigadores pondrán especial énfasis en la protección del patrimonio cultural, que requiere de urgentes políticas de apoyo y custodia. Según explicó Humberto Lagiglia, a cargo del Museo local, el 18 de mayo se celebra este día por disposición del Comité Internacional, en virtud de ser éstos los encargados de reunir los testimonios que serán luego transformados en conocimiento.

Lagiglia recordó sus épocas de juventud, cuando junto a un grupo de amigos estudiantes proyectaron una obra para reunir información sobre la naturaleza y cultura de los pueblos. Así en 1955 el Museo de Historia Natural de San Rafael. Luego, para frenar la destrucción de la antigua estación terminal de trenes, el municipio logró organizar un museo que reuniera específicamente los objetos vinculados con la historia ferroviaria.

Para el museólogo mendocino Rubén Darío Romani, el 18 de mayo “es una fecha significativa para la comunidad profesional que trabaja en estas instituciones y su público, quienes conjuntamente con las administraciones públicas y privadas son los verdaderos directivos”. Los motivos de la celebración de este año, según explicó el especialista, “es reflexionar y estimular a que los museos del mundo redefinan su papel activo en la construcción de la ciudadanía, para forjar sentido de pertenencia y personalidad regional a nuestras culturas, y enfrentar los desafíos de la globalización”.

Romani abogó por una política cultural “que piense en ellos”, y que se comprenda definitivamente que el personal “debe ingresar por su capacidad y no por clientela política o castigo administrativo” y que los presupuestos “deben cubrir todas las funciones básicas, apoyadas en la conservación de los testimonios culturales que la comunidad ofrendó para su custodia”.

El programa de actos a desarrollarse mañana en el museo es el siguiente: A las 9 se realizará el acto de apertura; 15 minutos después, una mesa redonda a cargo de panelistas sobre el tema: “Museos y Patrimonio”. A las 13 se servirá un locro criollo (a 3 pesos la tarjeta) y a las 18 se presentará el libro “Pueblos indígenas de Malargüe”, del mendocino Víctor Durán.

En Mendoza hay una red de más de 160 bibliotecas

Diario LOS ANDES, Domingo, 13 de mayo de 2001. Edición impresa.

Realizarán un catálogo para que todos los vecinos sepan dónde está la biblioteca más cercana y qué tipo de material posee. Los problemas financieros.

Por Verónica Gordillo
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Sobre cuatro estantes de madera descansan los libros de la biblioteca popular del barrio Estación Espejo, en Las Heras. Cuando vuelven de la escuela, Brenda, Yésica y Diana se encargan de mantener todo en orden, les ayudan a los chicos a buscar el material que necesitan y les prestan los libros para que todos tengan algo que leer por la noche.

La biblioteca del barrio es mucho más que el lugar donde hay libros. Hay dos escritorios de madera para estudiar y consultar los textos y se dictan clases de apoyo escolar. Este espacio cultural es sólo un eslabón de la inmensa red de bibliotecas que existe en Mendoza, y que realizan una labor silenciosa y a veces desconocida hasta para los vecinos del propio barrio.

Con la intención de echar luz sobre esa red invisible, el Sistema de Información y Comunicación Cultural (SICC), de la Subsecretaría de Cultura, realizó un relevamiento de las instituciones públicas, privadas, populares o universitarias.

De acuerdo con los resultados del seguimiento, en Mendoza hay 163 bibliotecas, de las cuáles 11 son guiadas por organizaciones no gubernamentales, 24 por el sector privado, 77 son populares, 27 son públicas, ya sea nacionales, provinciales o municipales y 24 son de universidades. La mayoría de las bibliotecas fueron creadas por entes privados -unas 108- y las restantes 55 son públicas.

Para una mejor información

Este estudio servirá como base para un catálogo de bibliotecas que estará listo a principios de julio. La intención es que cada vecino sepa dónde está el centro más cercano, qué especialidad tiene, los horarios y si se pueden conectar por Internet.

El trabajo se concretó con los datos del archivo del SICC y la colaboración de la Asociación Ecuménica de Cuyo, el sistema SIBI de la UNCuyo, la información de las entidades y con el trabajo sobre las bibliotecas populares de Teresa Giamportone.

El relevamiento también permitió descubrir que sólo el 18% de las bibliotecas tiene acceso al correo electrónico y que el 21% tiene algún tipo de presencia en páginas web.

El encargado del sistema de información cultural, Rubén Romani, dijo que la intención es que el catálogo contribuya a sumar usuarios en cada localidad donde estén insertas las bibliotecas y sirva de “mapa” para planear futuras asociaciones en proyectos participativos.

En una segunda etapa, se intentará analizar el estado de las bibliotecas y la cantidad de textos que tienen. Lo cierto es que para la mayoría de los encargados faltan recursos para que las instituciones puedan funcionar bien. La muestra más triste fue la muerte de un trabajador de la biblioteca San Martín, mientras reponía unos vidrios en la sala de lectura.

Flanklin Vélez, que fue durante años empleado y luego director de la San Martín, aseguró que es necesario que el Estado les dé una mano a estas instituciones, ya sea pagar la luz, prestar un espacio para que funcione o contribuir con la compra de libros.

Muchas bibliotecas cobran una pequeña cuota a sus socios por llevarse los libros a la casa, pero hay barrios donde esto sería como cerrarle las puertas a los vecinos. La fundadora de un centro en los “5 mil lotes” (Las Heras), Mary Jiménez de Renn, aseguró que la situación económica no permite cobrar y, por eso, a veces tienen dificultades para seguir adelante, pese a que el municipio les presta el edificio.

Aunque hay dificultades económicas, Renn aseguró que siguen adelante, porque los chicos pasan muchas horas en la biblioteca y eso los aleja de los peligros de la calle.

Para el presidente de la Federación Mendocina de Bibliotecas Populares, Raúl Mamaní, las instituciones enfrentan problemas edilicios y de falta de fondos para la compra de material.

Los bibliotecarios son el eje de todo el sistema. Además de catalogar libros, se transforman en gestores de rifas que les permiten seguir adelante. Ellos están convencidos de que la biblioteca es más que el lugar donde se prestan libros.

“Es un espacio cultural, que acorta las diferencias y que le permite a grandes y chicos entrar en un mundo nuevo”, comentó Estela, que trabaja en una biblioteca de Maipú.

Musas Cuianas

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Astrología Arquetípica - Cristina Laird

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Rubén Darío ROMANI FERREYRA

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Grupo gestor de la creación de la Reserva como Monumento Natural y Patrimonio Cultural de Mendoza